Una conversación con Antonia Rodríguez, directora de Abogadas MX, sobre congruencia, liderazgo, cuidado y sostenibilidad dentro de las organizaciones.
Cuando le pregunté a Antonia Rodríguez qué la sostiene en su día a día dentro de Abogadas MX, su respuesta fue inmediata: “Me sostiene la causa, el propósito y un equipo de trabajo maravilloso”. Después habló también de la comunidad y de las afiliadas que creen en lo que hacen. En la manera en que habla de su trabajo se percibe con claridad que la causa le importa, la inspira y le da sentido a lo que hace. Dirigir una organización que trabaja por la igualdad y los derechos humanos representa para ella una responsabilidad y, al mismo tiempo, un privilegio.
A partir de ahí, la conversación nos llevó a una pregunta que me interesa desde hace tiempo. ¿Qué ocurre hacia adentro de las organizaciones que trabajan por la igualdad, la inclusión y la defensa de derechos humanos? Cuando una organización dedica su trabajo a cuestionar desigualdades o a promover mejores condiciones para otras personas, también vale la pena observar de qué manera esos mismos principios atraviesan su propia cotidianidad.
Antonia habla también de las dificultades que implica llevar estos principios a la práctica. Señala la importancia de predicar con el ejemplo y de identificar cuando algo no ha sucedido como debería y es necesario revisarlo. En una organización de la sociedad civil existen cargas de trabajo, cansancio, recursos limitados y personas que, además de sus responsabilidades profesionales, atraviesan sus propios procesos personales. Parte del trabajo consiste en aprender a acompañar esas realidades sin perder de vista las responsabilidades de la organización.
Una de las ideas que más me gustó de nuestra conversación fue recordar algo que puede parecer muy sencillo. No siempre estamos al cien. Hay momentos personales y profesionales que modifican el ritmo con el que alguien puede trabajar. Antonia lo explica con mucha claridad. Una persona puede encontrarse en otro momento de su vida y no tener temporalmente el mismo ritmo que antes sin que eso la convierta en una mala colaboradora. “Simplemente son etapas y somos personas”, dice.
Esa mirada también alcanza a quien ocupa una posición de liderazgo. Antonia compartió que ha habido momentos en los que ella misma no ha estado al cien y ha tenido que aprender a aceptar ayuda, dejarse acompañar por su equipo y comprender que dirigir una organización no significa tener siempre la capacidad de resolverlo todo. Hay algo especialmente humano en reconocer que quien acompaña, toma decisiones y sostiene responsabilidades también necesita, en determinados momentos, ser acompañada.
Detrás de palabras como compromiso, productividad o responsabilidad puede perderse de vista algo básico. Las organizaciones están formadas por personas. Personas que atraviesan cambios, pérdidas, responsabilidades familiares, problemas de salud o simplemente etapas en las que no cuentan con la misma energía que antes. Tener presente esa dimensión humana también supone revisar cómo se organiza el trabajo, cómo se distribuyen las responsabilidades y qué condiciones existen para llevarlo a cabo.
En organizaciones vinculadas con causas sociales aparece además una tensión particular. El propósito suele sentirse muy cercano y precisamente por eso, desconectarse puede resultar difícil. Antonia describe esa separación entre trabajo y vida personal como una negociación constante. También señala la importancia de cuidar otros aspectos de la vida, aun cuando la propia causa pueda ser profundamente apasionante y no siempre sea fácil separarla del resto de la vida.
El cuidado tampoco depende únicamente de la intención. Antonia cuenta que, aun cuando existe la voluntad de generar espacios para fortalecer la convivencia y la comunidad del equipo, la operación cotidiana, las prioridades y los recursos disponibles pueden dificultar que esos espacios se sostengan. Esta parte de la conversación me pareció especialmente valiosa porque muestra una tensión que probablemente atraviesa a muchas organizaciones. Comprender la importancia del cuidado no significa que existan automáticamente las condiciones para hacerlo posible. También requiere tiempo, estructura, recursos y decisiones que permitan darle un lugar real dentro del trabajo cotidiano.
Fue justamente al hablar de recursos cuando apareció uno de los temas que más se quedó conmigo después de nuestra conversación. Antonia explicó que, al buscar financiamiento, Abogadas MX procura dar especial importancia a convocatorias que también contemplen el fortalecimiento institucional. No solamente aquellas que financian actividades o resultados concretos, sino aquellas que reconocen que detrás de cada proyecto existe una estructura y, sobre todo, un equipo.
Antonia lo explicó con una idea que me pareció fundamental. Los proyectos no se ejecutan solos; detrás de cada uno hay personas y equipos que los hacen posibles.
Una investigación, una capacitación, una intervención o un informe requieren personas que cuenten con tiempo, recursos, estructura y condiciones que les permitan realizar su trabajo. Aun así, en muchos esquemas de financiamiento se parte de la idea de que todo aquello que rodea al proyecto ya está dado. Se financian productos, indicadores y objetivos sin necesariamente observar qué necesita la organización para sostenerlos.
La experiencia que Antonia comparte muestra que también existen otras posibilidades. Algunas de las financiadoras con las que han trabajado entrevistan a personas que ocupan distintas funciones dentro de la organización. Pueden hablar con alguien del área operativa, con una persona que participa en decisiones estratégicas o con integrantes del consejo, buscando conocer no únicamente el proyecto, sino también las condiciones y formas de trabajo que existen alrededor de él.
Esta parte me resulta especialmente relevante porque en mi propia experiencia he conocido organizaciones donde existe una distancia importante entre aquello que se comunica hacia afuera y lo que ocurre internamente. Espacios que desarrollan un trabajo valioso alrededor de los derechos humanos, la igualdad o el bienestar y que, al mismo tiempo, encuentran dificultades para trasladar esos mismos principios a sus propias dinámicas laborales.
Hablar de esa distancia no significa esperar organizaciones perfectas. Me interesa mucho más pensar la congruencia como una práctica de revisión constante. Implica poder mirar hacia adentro, identificar cuando determinadas formas de trabajo se han alejado de los valores que se defienden y tener disposición para hacer ajustes. La congruencia, en ese sentido, no estaría en la ausencia de dificultades, sino en la capacidad de reconocerlas y trabajar sobre ellas.
Sostener una organización tampoco depende únicamente de quien ocupa la dirección. Cuando hablamos sobre decisiones difíciles y recursos limitados, Antonia destacó la importancia que ha tenido el consejo de Abogadas MX para acompañar la estrategia, priorizar y aportar perspectivas distintas en momentos complejos. Recordó, por ejemplo, el papel que tuvo durante la pandemia, cuando las propias consejeras podían aportar desde su experiencia en el sector para comprender mejor un escenario incierto y tomar decisiones con una mirada más amplia.
Me parece importante esta idea porque vuelve a colocar el liderazgo dentro de una estructura y no únicamente en una persona. Quien dirige también necesita espacios de acompañamiento, contraste y decisión compartida. Pensar en organizaciones sostenibles supone entonces mirar no solo a quienes ejecutan el trabajo, sino también a las redes y estructuras que permiten tomar decisiones, distribuir responsabilidades y atravesar momentos de incertidumbre.
Más que respuestas cerradas, la conversación con Antonia deja preguntas que vale la pena mantener presentes. Si una organización trabaja para ampliar derechos, generar condiciones más justas o transformar determinadas prácticas, ¿cómo incorpora esos mismos principios en su manera de organizarse, tomar decisiones y relacionarse hacia adentro? ¿Qué condiciones necesita generar para que quienes hacen posible su trabajo puedan sostenerlo? ¿Qué estructuras necesitan existir para acompañar también a quienes tienen la responsabilidad de decidir y liderar?
La congruencia no se construye únicamente en aquello que una organización comunica o defiende. También se construye en sus decisiones cotidianas, en las condiciones que genera y en la forma en que reconoce a las personas que hacen posible su trabajo.
Sostener una causa también implica mirar hacia adentro y procurar que los derechos que buscamos ampliar para otras personas encuentren espacio dentro de las organizaciones que trabajan para hacerlos posibles.